La novela como denuncia
Upton Beall Sinclair nace el 20 de septiembre de 1878 en Baltimore, Maryland, en una familia que oscila entre la aristocracia venida a menos y la pobreza literal. Esa doble herencia marca su trayectoria: educación formal en la Universidad de Columbia, pero convicciones políticas cada vez más socialistas. A los veintisiete años se infiltra en los mataderos de Chicago durante siete semanas y escribe The Jungle (1906), novela que pretendía ser agitación por el socialismo pero que acabó siendo, para el gran público, un testimonio insoportable sobre las condiciones sanitarias de la industria cárnica norteamericana.
El efecto político de The Jungle fue desproporcionado. Theodore Roosevelt lo leyó. El Congreso aprobó la Meat Inspection Act y la Pure Food and Drug Act ese mismo año. Sinclair resumió así su propia decepción: «Apunté al corazón del público y por casualidad le di al estómago». El obrero industrial que era su protagonista quedó olvidado; el escándalo sanitario se llevó toda la atención.
Durante seis décadas siguió escribiendo: casi cien libros, entre novelas, ensayos políticos y panfletos. Oil! (1927) —la novela sobre el petróleo californiano que inspiraría el There Will Be Blood de Paul Thomas Anderson—, Boston (1928) sobre el caso Sacco y Vanzetti, la serie Lanny Budd de once novelas de las cuales la tercera, Dragon's Teeth, ganó el Pulitzer en 1943. Fue candidato a gobernador de California en 1934 con la plataforma EPIC (End Poverty in California) y perdió contra una campaña de desprestigio financiada por Hollywood.
Muere el 25 de noviembre de 1968 en Bound Brook, Nueva Jersey, a los noventa años. Para entonces ya era más una figura histórica que un autor leído, pero su huella está en toda una tradición de periodismo de denuncia —del muckraking a la no ficción literaria de Truman Capote y Joan Didion—, y The Jungle sigue siendo, a un siglo vista, el ejemplo más claro de que una novela puede cambiar una ley.